De hielo y fuego

Nada que ver con Juego de Tronos... Son otros fuegos y otros hielos. Aunque, puestos a pensar, en realidad es hablar de lo mismo, de corazones contradictorios, de amor y de desazón, de verdades y de contrariedades. 

Alexa me ambienta con música italiana, como ha hecho toda la noche por el turinés, oh, sole mío.

¿Cuántas veces no he dicho, de cachondeo, pon un italiano en tu vida? Y siempre lo he dicho por puro prejuicio. Pues bien, más que demostrado ha quedado que mis prejuicios no eran infundados.

Bella velada he vivido... 

Carai que mal me sabe no estar en condiciones para expresar lo que he sentido y vivido, esos hielo y fuego.

Tanto fuego recibido y tanto hielo en mi piel. Querer y no poder. Tenerlo todo y no sentirlo. Qué vaina no sentir nada ante sus perfectas caricias y sus cálidos, apasionados e italianos besos. 

Ay, Memi, ¿qué pasó? 

Tan abierta mi alma y tan cerradas mis carnes...

Aparece un maravilloso italiano, tan italiano que te embelesa y te da todo lo que has deseado y esperado de ellos, y vas, y no sientes nada. Disfrutas del momento porque sabes lo que significa, pero, joder, qué lástima no sentir nada, qué lástima saberse puro hielo.

Me comprendes y me dices que me dé tiempo, y me siento menos rara, pero te siento caliente y me lamento por no sentir nada cuando me besas. 

Quisiera derretirme y fundirme contigo, quisiera vibrar y suspirar contigo. ¡Quiero quemarme de deseo por ti! Porque me gustas, porque solo alguien como tú cabe en mi vida, porque en este par de horas me has dado más que cualquiera en media vida. Porque sí.

Pero no tiemblo ni suspiro con el recuerdo de lo vivido. Queda la consciencia de haber vivido algo bueno y tipificado en mi mente como deseo ancestral. Pero no queda calor. 

Ojalá mañana me embargue la emoción.  A saber si en sueños.


Comentaris

Entrades populars d'aquest blog

De polvos y cintas de video

De energía

De lo más