Entrades

S'estan mostrant les entrades d'aquesta data: maig, 2022

De sentir cuántico

 Cuando estamos en la cama, con la luz apagada, ya descansando después de disfrutar de sexo mágico, entrelazados brazos y piernas en la postura perfecta, bellísima escultura, (postura perfecta porque soy capaz de dormirme así, la mar de còmoda, incluso sintiendo su respiración en mi cuello, ambas cosas nunca vistas antes, impensables con cualquier otro hombre, ninguno); pues es en ese momento, abrazada a él, feliz, en paz, cuando se produce aquel momento mágico en que me vuelvo cuántica y Alessio deja de ser Alessio, sin nombre, sin rostro, sin cuerpo, sin edad, sin pasado, nada que le defina. En ese momento, siento la esencia del hombre, pura energía, pura naturaleza animal, el verdadero sentido de la vida, del propio ser. Pura màgia, puro nirvana. Abrazada a él, sintiendo esto que he intentado expresar, me siento muy cerca del extraño universo de partículas por descubrir, porque experimento cosas que tiempo ha que descarté posibles para mí. Y, a veces, drogas mediante o no, alcan...

De espejos

 Pocas veces pasa que perdonamos ciertos errores ajenos porque somos conscientes de cometerlos también. Dicho esto, no pretendo hablar de eso sino de los malentendidos fruto de comunicación insuficiente. De ahí lo de espejos, porque ninguno de los dos hemos entendido los deseos del otro. Y todo por no hablar suficiente, y también por desconocer los matices de la lengua del otro. Ambos entendemos bastante la lengua del otro, pero es tremendamente complicado leer entre líneas o simplemente captar ciertas expresiones que, siendo iguales sintácticamente, tienen muy diferente significado, incluso, a veces, totalmente contrario.  Lost in translation, como tantas veces le digo. Y esta vez, tan importante y decisiva para nuestro futuro, nos hemos perdido por no entendernos bien. Y por los miedos y las dudas, y por las circunstancias. Espejos somos desde que nos conocemos y, a veces, es una putada, porque cuando a uno se le va la olla, se refleja en el otro y así no queda nadie que ten...

De cambiar

 Me sorprende tener la certeza de no haberme sentido nunca tan perdida hasta ahora que tengo que elegir entre seguir en la maldita y rutinaria zona de confort o cojer un tren con destino a la peligrosamente desconocida pero soñada Italia. Si no me tiro de cabeza a la piscina, quizá ya no haya más piscinas a las que lanzarse cual moneda en la fontana de Trevi. Hai capito? Nos enamoramos y eso lo complica todo. Porque enamorarse da miedo. Rendirse al amor es una putada, un contratiempo, algo que no entraba en los planes de ninguno de los dos. Nuestros planes eran otros, los suyos mejores que los míos, y el amor parece que se empeña en saborearlos. Porque es por amor que los de ambos han cambiado. Es por amor que no me siento culpable de querer seguir siendo amada. Obvio, supongo, hehe. Me acojona coger este tren, sí, pero siento que no habrá una segunda oportunidad y que debo cogerlo. Hoy, como nunca antes,  tengo claro que quiero coger ese tren. Pero ahora mismo, otra vez entre...