De sentir cuántico
Cuando estamos en la cama, con la luz apagada, ya descansando después de disfrutar de sexo mágico, entrelazados brazos y piernas en la postura perfecta, bellísima escultura, (postura perfecta porque soy capaz de dormirme así, la mar de còmoda, incluso sintiendo su respiración en mi cuello, ambas cosas nunca vistas antes, impensables con cualquier otro hombre, ninguno); pues es en ese momento, abrazada a él, feliz, en paz, cuando se produce aquel momento mágico en que me vuelvo cuántica y Alessio deja de ser Alessio, sin nombre, sin rostro, sin cuerpo, sin edad, sin pasado, nada que le defina. En ese momento, siento la esencia del hombre, pura energía, pura naturaleza animal, el verdadero sentido de la vida, del propio ser. Pura màgia, puro nirvana. Abrazada a él, sintiendo esto que he intentado expresar, me siento muy cerca del extraño universo de partículas por descubrir, porque experimento cosas que tiempo ha que descarté posibles para mí. Y, a veces, drogas mediante o no, alcan...