De amor y otros mármoles.
¡Ay, Guindilla, cómo me pones! Pero, ¿Y qué?
Te observo mientras hablas tan histriónico que te falta espacio al gesticular. Sigo tus manos abiertas siempre de par en par, abiertas como todo tú. Veo brillar tus grandes y saltones ojos cuando cuentas cualquier anécdota y sabes que te escucho, y en cada momento que se cruzan con los míos. Benditos ojos que quisiera ver más a menudo. Son tuyos los míos si estás cerca. Mis pupilas se clavan en ti con ese afán de beberte entero, de comerte y relamerse.
Apareces y mis dormidos deseos sensuales despiertan de un largo letargo. Refrescas la memoria de mis prohibidos anhelos, de mis negadas ilusiones. Apareces y quisiera ser un pez.
Pero seguiré siendo gatita maula que guarda su tejado viendo la vida pasar, pues el corazón miró de frente a la Gorgona y tiró las llaves al mar del olvido...
Te escribo:
"Tío, eres un puto crack, luz, alegría, y picante como guindilla, jejeje.
Me desconciertas y me pones, porque además estás pa comerte! 😜
La pena es que mi corazón está más duro que una piedra y no permito que nadie entre... Si no, cames ajudeu-me, jajaja.
Sigui com sigui, m'alegra molt sempre veure't. Ets la canya, però això ja ho saps. 😉
M'has provocat posar Juan Luis Guerra, jajaja.
Una abraçada, bombón. 😘😘"
Y tú me respondes:
"Muchas gracias, vida.
Tú también me vuelves loco. Y lo sabes.
Y el corazón tanto se endurece como se ablanda.
Solo hay que mimarlo un poco.
Deja que siga su camino.
Yo sé que tu corazón no es ninguna piedra.
Tienes un corazón gigante y seguro no es tan duro como dices.
Te quiero cielo.
😘😘😘"
Y me sube la bilirrubina.
Comentaris
Publica un comentari a l'entrada