De desamor
Pasa el tiempo y cada vez se me hace más impensable conocer a un hombre que me provoque ganas de romper mi cómoda soledad... Hoy día, no hay un solo hombre que me guste de verdad, ni siquiera que me haga "tilín". -Obviando lo platónico, él, Daniel-. Los hombres me desestabilizan. Con ellos o por ellos, dejo de ser yo, me pierdo, asco. Aún no me he cruzado con un soñado hom bre de esos que te hacen crecer y amar libre. Si es que existen. ¿Hay alguien ahí? Dudo que haya un solo hombre que no me desestabilice. Por esto y por lo otro que cerrada estoy a cal y canto. No hay flechazos ni conquistadores férreos que puedan abrir brecha en mi corazón. ¿Follamigos? ¡Puagh! Me digo que no quiero tener pareja, que no la necesito, que mejor estoy sola, que mi casa es un edén que no se puede invadir, que mi soledad es mi tesoro, mi consciencia plena, mi templo de sol. Y de repente suena una canción cualquiera que me devuelve, por un momento, a la piel, a lo que se siente cuando una se ena...