Otra vez, sexo de película. Aunque jamás he visto una peli porno de tal calidad: con posturas tan bellas entre dos preciosos cuerpos, con palabras provocadoras, con miradas felinas. Lujuria entre dos seres que se aman, se gustan, se quieren tal cuál, y, lo más importante para el sexo, se desean, siempre. El fuego de uno de alimenta el del otro y la fiesta estalla como fuegos artificiales. Es como encontrar la verdadera media naranja. Bueno, siempre me ha gustado más pensarme como medio limón, incluso antes, media mandarina. Con él, pienso que es más propio decir que es mi medio pomodoro... ya divago, porque me viene en mente que de medio nada, es mi pomodoro entero. Y yo debería ser algo así como su crema catalana entera. No es una mitad que me complete, es un ser completo con el crear una energía mayor, algo más grande. Tan grande que dejamos de ser lo que fuimos para ser algo mejor. Y para sentir algo mejor, algo que raya el éxtasis. Y eso no se ve en las películas p...
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