Del más acá

Nunca he creído que haya vida más allá de la muerte. Jamás he querido aceptar que el alma siga ahí ni que pervivamos como espíritu. Solo sé que somos energía, y que, como tal, no nos destruimos sino que nos transformamos en lo que siempre hemos sido: pura materia, pura combinación de átomos que toman forma de algo a lo que ponemos una etiqueta y que pretendemos describir. Al morir, nos transformamos en algo, sí, pero ese algo no tiene nada que que ver con lo que fuimos como humanos: seres únicos y de pensamiento particular. 

T. S. Elliot diría que somos producto de una selección aleatoria de células. Coincido en lo de la arbitrariedad de los hechos, mas no en que sea una selección. Para mí, todo es puro accidente y el universo de las infinitas posibilidades no es mas que una evidencia de los infinitos y casuales resultados habidos.

¡Oh, mente fría y científica, morirás y solo serás un puñado de átomos de carbono de combinación casual! Solo tu memoria hacia el futuro hace que existas como espíritu después de la muerte. 

Y así es como el fantasma de mi padre se pasea aún por este mundo. Sé que su alma murió con su cuerpo. Sé que no me escucha ni ve lo que hago. Sé que el amor que le entrego solo es para mí y que en mí existe mientras lo proyecto. Pero me digo: "Papá, ¿has visto lo que hago por ti?, ¿te das cuenta de que nadie como yo sabe que te gusta esto?, ¿ves que hago esto tal como lo harías tú?..." Y sé que no me ve, que no puede ser consciente de ello, que no puede sentir el orgullo de ser el palo del que esta astilla surgió. Sé que no está ahí si no le pienso. Como dios.

Lo sé, o así lo creo. Y me gusta creer que lo sé. Incluso me gusta saber que no es cuestión de fe sino de saber. 

Pero, ¡oh, papá!, necesito sentir que sigues ahí, y que ves lo que hago, y que sonríes cuando te pienso, y que te llenas de júbilo cuando sigo tus pasos. Y es por eso que te elevo a otra dimensión, a algo que no es más que otra forma de mi propia consciencia, y que es, a la vez, un clon de tu propia consciencia, simple y pura copia genética. 

Yo soy tú y, a menudo, gusto de sentirte ahí, como fantasma sin sábana, omnipresente y consciente de mis pasos. Y gusto de saber que, después de muerto, nunca volverás a estar tan vivo como lo estás dentro de mi mente. 

Así es. Lo sé. Se sabe.

Comentaris

Entrades populars d'aquest blog

De polvos y cintas de video

De energía

De lo más