Del qué hacer y de tóxicos
Cuando ya has chafardeado tus redes sociales y no hay correo que valga, una se acuerda de que creó un blog y se quedó olvidado. Se olvidan las cosas que no se usan. Y no se usan porque escribir en este blog es como hablarle al viento: nadie recibe tus palabras. O esa es la impresión que tengo. Sigo escribiendo para mí sola. Tal vez mis pensamientos solo me interesan a mí. Debería esforzarme más y escribir sobre algo que pudiera interesar a alguien. Pero no lo haré porque voy a lo fácil, más aún habiendo consumido cierta sustancia tóxica.
Hay quien no entiende que consuma en soledad, dicen que esta sustancia es para salir de fiesta, para ciertas actividades. Pues de vez en cuando gusto de hacerlo para escribir, para interactuar por las redes, para hacer estas cosas desde otra perspectiva. Además, hoy estaba apática, incluso enojada por no ser capaz de animarme. Podría haber salido a tomar algo, pero con tales ánimos al igual acababa bebiendo en exceso y hablando de mis problemas a quien no debiera. Así que llamé al primo del dromedario y en un soplo me siento mejor. Falsa hada madrina, claro, pero cada cual es libre de animarse como quiera o como pueda.
La otra opción hubiera quedado en tragarme todas las películas que echaran por la tele mientras jugaba a Apalabrados, Candy Crush o al póker. Soy de leer mucho, pero no he podido concentrarme en la lectura. Prefiero, de vez en cuando, intoxicarme a perder el tiempo del todo. Escribir me deja la sensación de haber hecho algo mínimamente provechoso. A la par que me gusta hacerlo.
Hoy me quedé con las ganas de fumar algo más que tabaco, como tengo por costumbre, pero mejor así porque mezclando sí acabo enganchada a los juegos y más triste. Tampoco toco el alcohol, hoy saboreo zumo natural de manzana y mandarina hecho con la licuadora.
Yo era de pensar que quedarse en casa un sábado por la noche era perderse algo. Ahora, harta de experiencias, creo que salir todos los sábados es perderse uno mismo. Y no es la edad que te hace más casero, es lo repetitivo, la misma gente, los mismos lugares.
Hasta aquí hoy, mi mente se dispersa.
Hay quien no entiende que consuma en soledad, dicen que esta sustancia es para salir de fiesta, para ciertas actividades. Pues de vez en cuando gusto de hacerlo para escribir, para interactuar por las redes, para hacer estas cosas desde otra perspectiva. Además, hoy estaba apática, incluso enojada por no ser capaz de animarme. Podría haber salido a tomar algo, pero con tales ánimos al igual acababa bebiendo en exceso y hablando de mis problemas a quien no debiera. Así que llamé al primo del dromedario y en un soplo me siento mejor. Falsa hada madrina, claro, pero cada cual es libre de animarse como quiera o como pueda.
La otra opción hubiera quedado en tragarme todas las películas que echaran por la tele mientras jugaba a Apalabrados, Candy Crush o al póker. Soy de leer mucho, pero no he podido concentrarme en la lectura. Prefiero, de vez en cuando, intoxicarme a perder el tiempo del todo. Escribir me deja la sensación de haber hecho algo mínimamente provechoso. A la par que me gusta hacerlo.
Hoy me quedé con las ganas de fumar algo más que tabaco, como tengo por costumbre, pero mejor así porque mezclando sí acabo enganchada a los juegos y más triste. Tampoco toco el alcohol, hoy saboreo zumo natural de manzana y mandarina hecho con la licuadora.
Yo era de pensar que quedarse en casa un sábado por la noche era perderse algo. Ahora, harta de experiencias, creo que salir todos los sábados es perderse uno mismo. Y no es la edad que te hace más casero, es lo repetitivo, la misma gente, los mismos lugares.
Hasta aquí hoy, mi mente se dispersa.
Comentaris
Publica un comentari a l'entrada